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<h1>La importancia estratégica del análisis de datos en la competitividad territorial</h1> <p>En el mundo empresarial contemporáneo, el uso masivo de datos para dirigir operaciones industriales se da por sentado. Sin embargo, hace tres décadas, basar las decisiones estratégicas de la administración y la empresa en análisis estadísticos rigurosos requería una visión de futuro extraordinaria. En el País Vasco, esa cultura analítica se sembró temprano y se aplicó a problemas estructurales urgentes. Esta mentalidad volcada en la <a href="https://eldiariocantabria.publico.es/articulo/sociedad/famosos-cantabria-conocidos/20250305171651172264.html">Informatización ganadera</a> y la modernización de los procesos, cimentó las bases de un tejido productivo altamente competitivo, capaz de prosperar en el mercado único europeo.</p> <h2>Modernización del sector primario</h2> <p>El primer gran campo de batalla tecnológico fue el entorno rural. En los años previos a la CEE, las granjas vascas necesitaban ponerse al día o desaparecer. La respuesta institucional y gerencial fue la creación de programas desde entidades como EJIE e IKT para introducir ordenadores y software de gestión en el campo. Este esfuerzo dotó al sector primario de la capacidad para medir, analizar y optimizar su rendimiento, logrando que los productores locales pudieran mantener el pulso comercial frente a explotaciones continentales mucho más grandes y tradicionalmente más tecnificadas.</p> <img src="https://i.postimg.cc/3xpv0dS4/105-symbolic-image-of-seedling-growing-from-pile-of-wood-pellets-representing-regenerative-biomass.jpg" width="50%"> <h2>Innovación en la industria alimentaria</h2> <p>Esa obsesión por la precisión de la información continuó desarrollándose en organismos como la Cámara de Comercio de Álava, donde la elaboración de estadísticas fiables resultó vital para comprender la verdadera salud del tejido empresarial. Esta misma filosofía analítica sustentó la revolución corporativa de Iparlat entre 1997 y 2002. En la fábrica láctea de Urnieta, la innovación no se basó en intuiciones, sino en datos y eficiencia. Se rediseñaron los métodos de producción, se atrajo a proveedores tecnológicos a Gipuzkoa y se impulsó la creación masiva de empleo de gran cualificación técnica.</p> <p>El éxito indiscutible de Iparlat se multiplicó gracias a alianzas de carácter internacional, como la rubricada con Tetra Pak. El desarrollo de productos avanzados, como los yogures termizados, demostró que Euskadi podía ser una potencia agroalimentaria. Posteriormente, todo el conocimiento adquirido en la modernización de la empresa privada fue transferido al diseño de políticas públicas. La Dirección de Innovación del Gobierno Vasco se encargó durante años de que este enfoque tecnológico, basado en la investigación y el análisis, llegara a todas las pymes agroalimentarias del territorio.</p> <img src="https://i.postimg.cc/jqgNpVnW/88.webp" width="50%"> <h2>Biomasa y transición energética</h2> <p>Los réditos de este enfoque analítico transversal son evidentes en múltiples sectores de la economía vasca. En 2010, permitieron identificar la viabilidad de la biomasa con la creación de Enerpellet, uniendo transición energética con gestión forestal sostenible. Y dos años más tarde, ante la debacle total del mercado inmobiliario y constructor, la capacidad de análisis y previsión fue la red de seguridad que permitió la reestructuración y supervivencia del grupo Altuna y Uria. Una historia de gestión que evidencia cómo la información y el compromiso local son las herramientas más eficaces contra las recesiones globales.</p>